Archivo rebelde en
1900 08 07 001 1
1900 08 07 001 1 black white

xv. REGENERACIÓN.
cio los hechos que ameritabau un castigo para. Velázquez, denuncia que no hizo antes el Agente del Ministerio Público adscrito al Juzgado Correccionnl. En cambio, como grotesco antítesis la. declaración dela Supromo. Corte, aparece el pedimento delPi ocurador de Justicia del Distrito Federal al Jurado de Responsabilidades, pedimento de que nos ocupamos cn otra. parte y que es solo uu borrón para los anales del Ministerio Público en México.
No constituimos una falange, repetimos, poro si ayudaremos con todas nuestrasfueiv zas, y pose quien le pasare, todos aquellos, que en lugar de recibir justicia de las autoridades judiciales, hayan recibido, con mangos. del derecho y de la moi ul, la vergüenza. le una derrota. injusta.
Por estos motivos vemos hacer públicos los actos de los autoridades judiciales.
Los actos buenos, aquellos que estén arreglados los preceptos (le la justicia, los aplaudiremos; pero aquellos que haciendo un lado la verdad, y que desquiciando las fórmulas severas de la justicia, solo sean el producto malsano del voluntarioso capricho de los miembros del Poder Judicial, során objeto de nuestros ataques.
Bien comprendemos que los miembros podridos de la Administración de usticin, aquellos para. quienes su investidura no es mas que la venda que oculta sus llngus el pretexto de íncalifieebles violaciones; para aquellos que amuralludos en su investidura, solo los sirve para dar sus crímenas una forma más menos justificada, con detrimento de los garantias individuales; para aquellos que su nombramiento de juez de magistrado los sirve de escudo para el ejercicio de sus asquerosas vengnnzus, para esos, ¡astra publicación será vista con odio, y algunos de ellos, al solo anuncio de «nnunnamoión» han sentido arder sus iras como el mulhechor al solo olfato de ln policia. Pero el magistrado íntegro, el juez justiciero que está satisfecho de cumplir con su noble y dificil tau eu, el que ¡luciendo un sacerdocio de su profesión, oficio en los inmaculados altares de la. verdadera justicia y de las santas causas, sentirá inmenso placer de ver coadyuvados sus ardientes anhelos y nobles ansias de equidad y de Justicia.
Quizás mas de una vez nuestros ímpetu!
juveniles lierirán con demasiada dureza; pero sirvunos de atenurmte nuestro profundo amor la. justicia y el odio que provocan los atentados groseras al derecho.
Procuraremos despertar las energias que hay ocultas y que no se miïhifiestnn por injustificado temor.
El espiritu público, tau decaido en las actuales circunstancias, dado el momento histórico porque atravesamos, necesita estimulantes enérgicos fin (le que despierte de su marasmo y haga saber sus aspiraciones y sus ideales. A1 efecto, ponemos disposición de todas Las personas de lu Itapública, lus columnas de nuestro periódico, invitándolas que calcen con sus firmas sus artículos, para que resalte la lealtad en lo. discusión y no porque queramos rehuir responsabilidades, que desde luego asumimos; pero en todo caso recibiremos con gusto cualquiera observación que se haga, los actos judiciales, y lu haremos nuestra. encaja en nuestras eonvicci mes.
El funcionario que estimo su reputación profesional, cumplirá uu deber defendiéudolo, y nl efecto, le ofrecemos las columnas de este periódico.
Por nuestra parte, no trataremos lo: asuntos que defendemos ante los tribnales, pare que no ae nos tacha de parciales y ¡e crea que nos inspira el egoísmo el dnpeclio de haber sufrido un fracaso en algún negocio; pero si niguna discusión se suscito, con motivo de esos negocios, no la rehusuremos, puesostumos dispuostosá diicu tir en público lo que sostcnguinos en los estrados.
LA Dmncción.
CORRUPTELAS JUDICIALES.
Lo mayor parte de las injusticias cometidas por los tribunales de todo el mundo, se encubren bajo una (lisposicióu legal,