Archivo rebelde en
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REGENERACIÓN.
11 D. Mariano Grzgales aceptara su candidatura para Gobernador de aquel Estado.
Uno de los manifestantes hizo reminiscencias de la época en que los habia gobernado el Sr. Grajalez; expuso las penalidades injustas vejaciones de que son victimas; la. tiranía de los Jefes Politicos de los Distriton y de los President as Municipales de los pueblos, y concluyó por suplicar al referido Sr. Grajales aceptase su candidatura para Gobernador de Tlaxcala en el entrante período, indicando la seguridad que tenian de que triunfase en las próximas elecciones.
El Sr. Grajales contestó agradecido; proponiendo los manifestantes; que se dirijiesen al Presidente de la República run QUE Los ILUSTBASE en el grave asunto que traían entre manos, suplicándoles NO momGEN smc LO QUE EL Pnnsrnïcnrn LES INDICASE. Los manifestantes acogieron con aplauso esa proposición.
Es altamente vergonzoso que para toda cuestión electoral, se ocurra al Jefe inmediato solicitando su venia y su ayuda.
Cuando se ejercita un derecho, salen sobrando esas complacancias que siempre se traducen en cobardía. Si la frac. del art.
35 de la Constitución indica que es prerrogativa, del ciudadano votar en las elecciones populares y la frac. III autoriza a las asociaciones para tratar los asuntos políticos del país, está. por demás la indicación de N0 HACER smc L0 QUE EL PRESIDENTE INDIQÏIE. No parece sino que, centralizado el Poder, la suerte de los Estados, libres en su régimen interior, depende de ms mDIOAOIONES del Gobierno General.
Sería de desearse que los electores comprendiesen que tienen el derecho, y más que el derecho, la obligación, porque ello tiende nuestro progreso cívico, do elegir libremente la persona personas que mejor les parezca para servir los puestos públicos, sin necesidad de ocurrir a ninguna inspiración superior, que no trae ninguna ventaja. y sí la desventaja de mostrar debilidad en asuntos en que es necesario presentarse robustos y viriles. Qué necesidad tienen los tlaxcaltecas disgustados de la pésima. Administración de Cahuantzi, de recurrir en su ayuda al.
Ejecutivo de la Unión. Porqué aconsejó el Sr. Grajales a loa manifestantes que pidieran apoyo al General Diaz? Mariano Grajales, pone como pretexto que en otras ocasiones y en circunstancias análogas, habia habido en Tlaxcala muertos y heridos por la vehemencia con que habían trabajado los ciudadanos en el campo de las elecciones.
Este es un fútil pretexto. Lo que pasa con el Sr. Grajales, es que está. atacado por esa grave enfermedad que produce una situación social como en la que nos encontramos: la cobardia politica.
Un hombre víctima de esta enfermedad, no puede servir para gobernante, y los tlaxcaltecas sensatos han de sentirse decepcionados, al motrarse de relieve la cobardía de su candidato.
El Ejecutivo, ningún caso hara las pretensiones de los manifestantes, porqué está.
comprobado que vé con disgusto todo iniciativa popular (lo caracter político, y los tlaxcaltecas tendrán la pena. de volver sus hogares con sus aspiraciones despreciadas, como aconteció los manifestantes de Veracruz.
Una ejecutoria de la Suprema Gorte. nuestro entender, 1a Corte ha confundido en el siguiente asunto, una servidumbre con un derecho de inquilinato. llíanuel Romero y Alfonso Wiener ocupaban respectivamente los bajos y los altos de la casa núm. de la calle de la Independencia. El Sr. Romero usaba.
de una puerta que comunicaba el local que tenia en arrendamiento con el patio (le la casa, puerta que obstrnyó el Sr Wiener colocando enla parte exterior cajas que impedían el tránsito.
El Sr. Romero promovió un interdicto de despojo contra el Sr. Wiener, asegu