Archivo rebelde en
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ceudïiïgáïiié Lt libertad de impronta no ¡tem más limiten quo oi ienpoto la vida privada, i. mi y ln pa: púhiIciu nrt. de ln Consmmón. y DireotoRRICÁRDO FLORES nacen. Periódico lllirlelíanülentt (le combate.
Cuando La República pronuncie uu VO¿ soberana, sunt (arman ¡cmuiaunc u dlmlll! GAMBETT¿
Jefe de kadacolopit. i Juansizsitrinbria. AÑO Ir éa EPOCA.
Entered ns second class nlnttpr, February m1pl9 nt the post olllec at amm Louis. no. nula ¡he Act orcongress ol Muícli 1810.
ANTJAG DE LA HOZ. Cumplimos con unodeber. depositando hlaagoronzrde nuestro imperveceidero cariño sobre la tumba del compañero muerto. Tan fresco está. en nuestro corazón el recuerdo del hermano ausente; tan agudo es el dolor que aúzrsentimos por su desaparición, que parece que no ha transcurrido un año, sino un día, desde aquel trágico. 22 de Marzo, cuyo crepúsculo recogió en su melancolía y en su misterio, el último suspiro de Santigo de la Hoz.
Bien merece un recuerdo y una lágrima aquel juvenil luchador, que cayó herido por una fatalidad cobarde cuando se desposaba con la plenitud ida, cuando Nas hacía. el e ente porvenir, arrebatado por el ala de sus ensueños condorioïas.
Su vida fugaz, epilogaila por inmensos infortuuios, fué, sin embargo, fecunda para el bien; él supo y quiso señalar en lo infide la vida universalflla huella breve, pero profunda, de su existencia dolorosa y bella.
No fué el obscuro peregrino que cruza por el mundo vegetando ignoradamente; no se avcnían con las apacibilidades de la vida mediocre su temperamento fogoso y batallador, su culto la Libertad y la Justicia, su adoración por la Patria, su fraternidad para con los oprimidos y su anhelo ardiente de ver realizado lo que en su espíritu sólo era un grandioso ensueño.
Fue un luchador. Puso su inteligencia y sus energías, como hubiera puesto su vida misma, al servicio de la. Patria. La prensa y la tribuna fueron el campo en que brotó robustamente el fruto de su pensamiento tempestuose, fueron la cumbre desde donde arrojó las candeucias de su verbo irritado sobre la odiosa faz de los tiranos. En la inmensidad de las desventuras nacionales. como en un receptáculo inaondable, recogió las iras y las hie les que rebosabau de su palabra flageladora. Su pluma y su lira fueron las armas de todos sus combates, ysupo manejadas sin euvilecerlas jamás. ÏF ué. siempre altivo. viril y justiciero; comprendió y cumplió intachablemente su misión de escritor y de poeta: sólo para los altos ideales, sóloparalas virtudes y las gran dezas tuvo glorificadores epinicios; paralos tiranos de la Patria, para los verdugos del pueblo, para las protervias. para las cobardjas, para la bajezas y los crímenes, no tuvo más que reproches fulminantes, vigorosas invectivas que lo mismo vibra.
ron deslizadas en las sonoras cláusulas de su prosa candente, como engastadas en el coruscanfe relampagueo de sus estrofas , t953 5«i.
Así, lleno desantasbindignacio nes, com batiendo por los oprimidos, rebelándose contra la bru tulidad y la injusticia triunfante; soñando con arrancar la Patria los grilletes que la esclavizan; asi vivió aquel juvenil luchador su fecunda vida, bella y fugaz como un meteoro El Dolor, esïe nim bo de todas las grandezas, siguió incesantemente sus pasos; y su muerte prematura y trágica fué el supremo infortunío, el más terrible y el más injusto de cuantos desgarraron las esperanzas y los ensueños de su soberbia. juventud.
Ascendía gallardamente hacia el porvenir, luchaba porel Bien, prodigaba las primicias de su espíritu, era jóven, era bueno ÏÏ.
y sucumbió, sucumbió silenciosamente, ahogado por el abrazo traidor de las turbias aguas homicidas, en el Río Bravo, entre la melancolía. y el misterio de un crepúsculo solemne. Oh hermano inolvidable! Los que te amamos, los que te vimos combatir y sufrir en tu breve existencia de luchas y de infortunios, los que te vimos caer calladamente, herido por una fatalidad cobarde, traemos hoy, conmovidos, tu fosa de honrado luchador, la coronainmarcesible de nuestro impercceiiero cariño.
Marzo 22.
Oflclnaa. O7 North channlng Ave. ao o SAINT LOUIS. M04 ll a lt Sr. al lia Presidente de lo Republica.
México, de Abril de 1903. en Veracruz la noche del 24 al 25 Señor General Diaz: Hace muchos años que ascendió Ud. al Poder con la espadotenrojecida por la sangre de suscouciuda.
danos. Sin embargo, fulgursban en su irgnte los laureles de la CEI» boneraydeln de Abril, y en su mano, como un haz de rayos se veia el famoso Plan de Tuxtepec.
Ese Plan justificaba la sangre de su acero, y el pueblo tendió los brazil?
al revolucionario, y lloró sobre la tumba de sus hijos sin abrigar rebcores para Ud: La Historia, en la balanza de un juicio que se abria, puso en un platillo el Plan de Tuxtepec, y en el otro la sangre maxi, cena derramada.
Talentos como el de» Ignacio Ramírez, tributaron un homenaje de respeto al hombre qïïefen 1a cum.
bre de la República se presentaba como reformador. Las Cámaras, en aquella época, rieron de las rudezas de Ud; pero respetaron sus ideas como las habia respetado la nación. como la nación, las Cámaras esperaron algo de esas ideaïfi. Vana esperanza 4 Las rvorágines del Poder, rugientes y enloquecedoras, hicieron sentir Ud. formidables vértigos; y sus proyectos fueron sepultados en esas vorágines, que sellaman riqueza, compromisos con los favoritos, y deseos de perpetuidad en el Poder.
La Historia puso en el platillo dc la sangre derramada la iuñdeucia de Ud. Ud. señor, rico y poderoso, desdeñó el gorro frigio de las libertades y vió estorbosa la RepúbliEl pueblo, llorando entonces so bre la tumba de sus hijos sacrifica dos e stérilpiente slntió indecibles cfileras hacia Ud. y las siente todavía.
La República derrotada, se retiró del campo de la política, no sin dccir Ud. parodiando al General Anaya: Si Íziabíera habida ciudadano: 7m estaría Ud. en la Dictadura.
Pasó el tiempo, y el país comenzó cubrirse de luto.
Era la degradación de los mexicanes.
Como los fanáticos que mueren bajo las ruedas del carro sagrado de la India, los mexicanos morían bajo las ruedas del carro sagrado de una Dictadura. entre esa compacta multitud de seres abyectos, veces tropezaba el carro con hombres descreí.
dos (con hombres liberales) y esos hombres eran atropellados y aplas tados también. El curro iba dejando un rastro de sangre y de restos humanos.
La Historia ponía toda esa sangre y esos restos en el platillo de la infidencia y de la sangre.
Don Sebastián Lerdo de Tejada murió en New York, dejando en sus «Memorias» volterianas acusaciones contra Ud. Sí, hay toda la sátira puuzante y toda la amargura sombría de Voltaire eu esas Memorias cuya circulación se ha apresurado Ud. prohibir. Cuánto pesar supremo habrá experimentado en su agonía ese gran hombre. cuyos últimos partidarios, asesinados íL Marzo 25 de i905.
de Junio, iuerou amontonndos en una carreta y tuvieron por solo cortejo algunos perros que iban ollen do sangre y materia gris La Historia, en el platillo de la sangre, de la infidencíu y delos restos humanos. puso las «Memorias»
de Don Sebastián. Sou innumerables, señor, los sa.
orificios que ha costado la nación la estancia de Ud. en el poder!
Tribunas, periodistas, ciidntos han tenido la honra de decir áUd: ivPorfirio Diaz. qué has hecho de la República. han caido para no volver levantarse. Es amargo, señor, es sumamente duro ver Ud. en la Primera Ma.
gistratura de la nación librando encamizada batalla la democracia. Cuánto diferencia entre Don Benito Juárez y Ud. Juárez ajustició en la Cámara al clero y en el Cerro de las Campanas los traidores.
Ud. ha ejecutado en la Cámara la República y ha convertido al país en tributario del clero. Ud. ha glorificado los traidores en el Ccrro de las Campanas, erigiendo una Capilla Propiciatoria.
todas las heridas, todas las cadenas, todos los grilletes, todos los laligazos que el pueblo ha recibido de Ud. después de una larga administración en que ha hecho Ud. la Patria todo el bien indispensable y todo el mal posible; al terminar este cuatrenioeu que ha sido maoheteadu el Partido Liberal, ensalzado el clero y exaltados los traidores; toque de bombos y platillos, rodeado de aristócratas y de serviles, lanza Ud. una carcajada de desprecio ante el dolor de sus conciudadanos, y acepta, sosteniéndose en pié apoyado en la punta de su espada, la sexta reelección, que caería en la tumba de Sebastián Lerdo de Tejada como sombrío escupitajo político, y en el corazón del pueblo, como nuncio terrible de abyeccíones y de indefiuibles desventuras!
Sr. General Díaz: es cierto que Ud. ha sentido alguna vez cóleras santas y anhelos patiióticos, es cierto que Ud. ha sido un buen mexicano; pero después ha golpeado Ud.
la frente del pueblo con la bota de una tiranía; hoy es Ud. un republicano extraviado por la senda de un gobierno monárquíco; es Ud. un hijo del pueblo extraviado por la senda de la aristocracia y del capital; es Ud. un campeón de la Patria extraviado por la senda de la cuestión de Sonora y Yucatán, de la cuestión del territorio de Belice y de la cuestión de los fondos piadosos de California.
La República, mutilada, ensangrentada, llena de deudas, padecieudo miseria, viendo sus hijos con hambre y sin instrucción, viendo desgarrads su legislación y profanado su solio por el aristócrsta y por el clerical, contemplando la Historia que mostrándole la balanza, le ha dicho. Levántete y nnda. se levanta hoy de su marasmo para decir Ud. dentro de los límites de la paz y de la ley. Delenda est Caflhago. Salga del poder el General Porfirio Díaz. Señor: Ud. sabe que toda em turha de aduladores que comienzan preparar su sexta reelección, no No terminaría nunca de narrar Administrador. Enrique Flores Mngon representan al pueblo y engañan ál Ud. y se engañan si mismos.
Señor: esos hombres tienen en.
terme le. garganta del mal presto puestoideo, y su vor. se ahoga en medio de una calíginusa atmósfera cortesana: no los oiga Ud. No ayude y sostenga Ud. en esa labor.
La República pronuncia hoy su voz soberana, y Ud. señor, que no es capaz de someterse, porque así lo ha demostrado en 26 años de gobierno: DEBE DIMlTIR. SL General Diaz: AL TERMINAR ESTE CUATRIENIQÜBE DEZCA UD. LA REPUBLICA!
Sn conciudadano que lo atacará pacífica, legal y enérgicamente.
SANTIAGO DE LA HOZ.
se sumiso DE u no2.
La. Zúgubrc noticia me sobrecogió, pero la esperaba. Al despedirme la ultima vez de de la Hoz, mi abrazo tuvo el temblor dc los presentimientos fatídicos.
El portentoso niño, alentabat cnsueños que por grandes, no podían caber en la tierra mucho tiempo: reclamaban los espacios él se rió de mis temores: había sufrido tanto en sus. veinte años, ciegamente en el porvenir! Nuestro medio social no era el suyo.
No pudiendo levantar aquí la bandera dc sus principios irteductibles, prefería cxpatriarse.
Ypartió. partió para no volver más.
Una tarde siniestrainentc bclla como las rosas envenenadas de Lucrecia, de la Hoz se bañaba en el rio Bravo. Lo rodeaban sus hermanos de corazón y de idealismos. Tenía la soberana altivezde los gladiadores del Circo: su pecho palpitaba con ardorcs juveniles; su frente esplendia con el fuego de los pensamientos inmortales Las aguas no quisieron abandonar tanta grandeza y aprisionaron para siempre entre sus brazos traidores y sutiles, el cuerpo del gran desventurado.
No seré yo quien calle ante la tumba trágicamente abierta de este niño gigantesco. De la Hoz fué mi hermano. Fui de los pocos que penetraron zi la torre de marfil de sus dolores. Para mi tendió el puente y logré entrar al taciturno alcázar de sus amargiiras inmensas. Era un predestinado. El, como el héroe de la leyenda espareiaia, fué un hijo del dolor y dela esperanza. Como Cordelia al rey Lear, la des gracia Io seguia, aunque el la despreciaba. El dolor destrozó, siempre su pecho, aunque una intensa lé alboreó siempre cn sul espíritu. Fué un Hamlet; perol Hamlet creyente: su Ofelia era la Patria.
Como los caballeros medioevales, consagró su vida efímera :1 luchar por su dios y por su dama: su dama fue la libertad, su dios el pueblo. Los últimos tres años; de su vida son como tres clausuque por un milagro de le, creia TOMO IIL No zi, Fresco ustfi min su igorosa rontientla por las lHSlllllCIOflCé Frcs cas «shin aún sus estrofas (lc fuego y sus formulables clau uilas. Era un verdadero irrctluctiblc: la mucrteltigrf» tloblegïirlo; pero aviesaiïientc. pasó, pasó pronto como una visión luminosa ilc la Grecia autigua. Oli niño (le los. HUCñDH grundes y delas grandes desventuras! Oli mi poeta bien amado!
oh hermano mio! La tragedia oficio en la misa negra tlL tus desposoríos cnnla niuerte. En tí se cumplió la Íatidica scnten cia dcl griego: nmrístc pronto porque fuiste un amado de los dioses. Pero los laureles no prenderán en tu scptilcro el simbolo de sus esmeraldas gloriosas. Los mírtos no aprisionarain frente soñadora. La gratitud no llevaráíttt morada eterna, homenajes de SÍCHIPFEVÏVIIS y tributos de violetas. Pronto, muy pronto, las enormes alas negras dcl cárabo siniestro del olvido, arroparán con sombras la silenciosa paz de tu sepulcro! Fuiste un gran bueno, por eso serás un gran olvidado!
Hoy que tan pocos aman ¡í la Prtria. tú. como pl hf rnp amigo loinbia, rivírzïs lo que vivan tus amigos y no tendrás más inmortalidad que la inmortalidad de la materia!
Duerme, duerme cl sueño espantoso y cvitcrno (lc Lu (lcsgraC121 infinita! luy la rama aureola la frente de los poderosos, y tii eras humilde.
Hoy la gloria su compra. y tu eras pobre.
Duerme, niño ¡le lo. sueños grandes y de las grandes dcsremurasï Los 0l ¡dos te acompañarán cn la tumba comola desgracia te acompaño enla xida. lañanaí. quien sabel!
28 (lc Mara. le lWU ALFONSO CRAVIOIÏ. De El Colon Zu. llum México, suplicamos a nuestros Agentes manden cubrir sus cuentas a la mayor brevedad. Igual suplica hacemos a nuestros su bscriptores para que no sean borrados de nuestras listas.
Mexico Paoifzoado.
Este cs el título (le un interesante libro escrito por el conocido escritor Sr. Adolfo Duelos Salinas.
El autor expone (ll la obra de que se trata la nlíi jl1li( éll labor de Porfirio Diaz, y zleimea arenadaniente la fatídira figura de llernardo Reyes.
Cuantos den eu conocer las malasalltb de que se talsó Porfirio Dis para imponerse tíramzar, las boméricas. En ellos palpitar un gran soplo epopévico de llia da. Si hubiera nacido en Grecia, hubiera sido hermano de los Gra cos.
car sus eutusíasmos de niño en virílidades portentosas.
el arcangel de la tradición bíbli ca, csgrimió un estoque de ll Idiosincrático paladin, supo tro nnonedn mexicana.
asi como ver en sus tlul ililih la obra de sangre de Bernardo Reyes pueden tmi egmr su olijttu leyeiiun e llllru XllaxlCO Paci ¡cano i»
La «bra cuesta en. República Álexuana: Por Exprc 0 56 oo Por Correo, papi tixllíiallialiu, como 55 oo moneda IIJCXICnIlA.
Para los pedidos «lnrjirse IïCLl vtlint me al SK. Aooi. o nyc UL 5A.
afitmas, que THnm sr mas en su brcga por cl pueblo. Louis, Mo, U, de DAINT entre sus pétalos, la altiizez de tu.
del glorioso cxpittriadt) de Co ¡Ah! mañanall