La despon ación delMeXico Ofrecinios, en uno de nuestros bertnd.
números anteriores, tocar el serio problema de ln despoblacióu de México, de esa emigración alarmante que busca refugio en Estudos Unidos huyendo riel maltrato dei capataz, de la rapiün de la tienda de ra.
ya, del despotismo y el libertinnje del nino, del jornal irrisorio, de la tarea gratuita, del cepo, de la cárcel, de ln multa, de la consigna.
ción al servicio militar, de la ticgra esclavitud en toda su ignominia, con toda su deslioura.
Nuestras autoridades ignorantes siempre, creen que los problemas sociales se resuelven con disposiciones y órdenes despóticas. con decretos y circulares sin valor.
El Cónsul de San Diego, Cal, propone que se impida nteutntoria.
mente la salida de mexicanos; que se les niegue el derecho de abandonar el territorio, que se les estorbe la posibilidad de escapar de la miseria y de la muerte.
Ese Cónsul que sabe que la arbitrariedad es la regla de nuestro G0bierno, propone la más moustruosa de las arbitrnriedades: la de que el trabajador sufra encadenado todas las desgracias que sobre él caigan.
que sea un prisionero dentro de las fronteras de su Patria convertida en galera sin esperanza alguna de redención. El Cónsul nada dice contra el one roba, embrutece y deshonra al trabajador, sus hijos, su raza, re.
duciéndola con la fatiga, el fanatismo y el vicio, si una masa inconciente, estúpida, desvalida, degenerada, que palpita y se mueve automática, sin ideales, sin deseos, sin darse cuenta siquiera de su des tino del por qué de su dolor: sin afectos, sin ligas con la vida, sin los goces que alcanza todavía el animal mismo. libre y dueño de si, en los bosques eu las cavernas.
El Cónsul no se duele del peón, más infeliz que el esclavo; su simpatin es para el amo que azota viola, para el verdugo que tortura y des.
pedaza; para él todas las simpatías y todas las conmiseraciones porque la bestia batida y apaleada y hambreada, lejos de volverse feroz acometer quien la acosa, huye presa del terror hasta poner una frontera infranqueable entre ella y sus persegnidores.
Corral, fingiendo más pudor que el Cónsul, se conforma infantilmente con aconsejar que se publiquen. de vez. en cuando circulares que hagan saber al mexicano los peligros y sufrimientos que le esperan en el extranjero, circulares que no produ cen efecto alguno, desde luego porque el obrero peón del campo que ni lee ui sabe que exista Corral, es conducido, como el ganado, por el contratista implacable, por el negrero que lo vende traspasa tanto por cabeza; y, después, porque esas circulares entrañan una mentira una inmortalidad pues el peón gana aquí niejorjounal, difruta de libertades, tiene techo y pan y vestido, y si su condición es aún precaria debido ála inferioridad que en nuestro país lo redujeron la servidumbre, la miseria y la ignorancia, y debido la talta de amparo y de fensa de parte de los Cónsules mexicanos, esa condición es infinitaV mente mojar que la de paria, que la de esquilmo. que la de cosa que guarda entre las garras de ese triunvirato formado por el propietario agricola y la autoridad y el fraile, No nos ocuparemos en combatir ia infame teoría eu nuestro país.
del Cónsul de San Diego, ni la necedad de Corral.
No hay criterio sano que no las rechace con indignación y desprecio.
Nuestro propósito es abordar el problema mismo entre todos sus escollos. entre todas sus tinieblas, y buscar un sendeio que nos conduzca una solución humana y práctica, que salve al trabajador y salve la producción. herida de muerte bajo el régimen actual de privile gios para el amo, de hambre y despojo para el verdadero productor.
Es preciso que caiga el monopolio. que desaparezca el sórdido acaparador de la tir rrra, con su poder y privilegios; es necesario que una substituya la que ahora pone en manos, de unos cuanto señores feudales toria la EXLEIHIÓH dela República y deja sin un palmo ála mayoría de la población mexicana reducida la racional división territorial esclavitud.
Una nueva Reforma se ciencia de su obra.
el Cia ri) los ha recuperado y los tie ne ahora en manos de testaferros, y será riesamortizada también la prupiedad que inmoralmente detentan rn los puestos púbiicosEsa propiedad seaventtirern a enriquecidos rá Pntnnces subdívidida y di tribuida para 2m la trabaje y disfrute el mayor mero la sombra de la liimpondría si el pueblo pudiera tener runSi ante fueron ÓENSHIHFÍZQÓOS los bienes del Clero (aunque después mal repartidos, de mudo que el pueblo no aprovechó de Ellos. llegará l dia en que Srráudesamortizados de nuevo, pues La subdivisión de la gran propiedad territorrial, ln repartición de esa propiedad: he alii el único re medio. Todo lo demás es paliativo. y como todos los paliativos solución ineficaz.
Se acortar ju el alza del salario Pero. quien lo procurará. El hacendndo que exprime la sangre del trabajador. El contratista, el negrero que se enriquece con el corretajc en el trato de carne birmano. El peón aislado, atialfabeta, llliSÉrrimo, que sólo puede sufrir huir. Las sociedades y congresos católiCMS con sus teóricas resoluciones y la única mira de que iii Clero no se le escape la presa?
Se aconseja el establecimiento y ln multiplicación de escuelas rura les. Pero, al amo no le conviene la instrucción de sus siervos, y en consecuencia, se les enseñará religión, la escuela se convertirá en un nuevo foco corruptor, en una nueva cadena que ate y debilite al infeliz peón.
Se aconseja que se cuide de la higiene de las habitaciones, que se les deu tzomodidadesá séres que vegetan en estado primitivo, que no tienen siquiera pan, ni con qué cubrir sti desnudez. se desea que el alivio venga como una concesión, como un favor del verdugo, del amo, del que está interesado en la explotación.
Se aconseja que haya nn médico en cada hacienda y que gratuitamente se atienda los desgraciados victimas de las pestes, sin suprimir sus causas: la pobre alimentación, el desaseo, ln carencia de abrigo y el exceso de trabajo debiliÍHDIÉ.
Esos paliativos son inútiles; el remedio es la libertad; que el hombre labre su propia tierra, al menos, que no se le explote, que cons tituya su hogar independiente. que satisfechas sus necesidades materiales pueda atender su cultura, la educación de sus hijos, y pueda, en sus condiciones de hombre libre, buscar la fuerza de la asociación, tener individualidad, ser ciudadano y constituir entonces en unión de otros hombres libres, una verdadera república.
Para subdvídir la propiedad, se uecesitarian entonces, medidas fiscales nada prácticas, porque irían ofender intereses poderosísimos, que las itnpedirian, trabajos de colonización, que permitie rau, fraccionaudo la propiedad, traspasarlo por. venta compradores que, con corto capital, adquirieran el terreno suficiente para el desahogado sostenimiento de sus fa millas. Hombres con corto capital, abortado en una vida de método yeconomía, deseosos de invertirloeu una propiedad que pueda ser el pie de asu fortuna y su prosperidad futura, no dejarían de acudir una oferta generosa y beneficiosa de terrenos siempre que en el país encontraran seguridad y garantías.
Entonces la gleha no estará bajo el látigo de un poderoso dueño de ilimitados dominios. encontraría acomodo con los pequeños propietarios, con los nuevos colonos mexícanos, ó, extranjeros, que en sana competencia, solicitarian el trabajo del peón mejorando su jornal y las condiciones de su existencia.
El peón escojeria entre variosó numerosos propietarios, yalquilaría su fuerza y su trabajo al que supiera remunerarlos con más largueza.
El alza del jornal le permitiría mayores satisfacciones y comodidades, le dejaría tiempo y ánimo para instruirse, le llevaría la unión, la liga con los individuos de su Clase para la. defensa y mejoría de los intereses de clase, y más tarde podría llegar ser lo serían sushijos educados en un régimen de menor opresión propietario su vez, para atender y desarrollar su propio capital.
En esas condiciones el pezon no huiría al extranjero acometido de pánico, buscando la salvación.
Tampoco abandonaría el campo, empnbreciéndolo con la falta de brazos para pedir la industria mayor remuneración, produciendo plétora de trabajadores y baja por consiguiente de salarios, y necesitando la postre emigrar.
El peón se arraigaría la tierra, la tierra siempre amada por él.
El fraccionamiento de la propiedad podría hacerla el gobierno adquirléndola si era necesario por compra, perfeccionando su título y ofreciéndolo compradores, mionos, y trabajadores de buena té.
Pero el Cónsul de San Diego, Cal. cree que se debe hacer ranita con los peones, impedirlesla salida.
nbligarios que entreguen sus carnes al látigo al potro. sin poder escapar los mil tormentos que se les somete; y Corral, adormer ido por los vapores del festín continua.
do con que ln arrullan sus oduladores, cree que hasta con aconsejar la resignación y la obediencia los infortunados esclavos. que por sarcasmo se llaman ciudadanos en Díaz. En otros artículos estudiarcmos estas grandes cuestiones, debilmeirte esbozndns por hoy.
Alïtoitlllablfiéil. sALvAJEs. INUTlLLDAD mr: LAS QUEJAS.
Las Autoridades de Minas Nuevas Villa Escobedo Chih, se conducen como salvajes, y realmente están en su papel. La civilización huyó de nuestra Patria para dejar su hsiento la barbarie, desde que sobre los escombros de la República se levantó el enrojecido despotismo de Porfirio Díaz.
El Presidente Municipal Ignacio Sandoval, aparte de ser destótico y arbitrario, tiene la mala costumbre dc quedarse con las multas que impone. Esto ha motivado que los vecinos hayan elevado frecuentes ucjas al Gobernador, justlficándolas con certificados del Tesorero Municipal que hacía constar que no ingresaron la Tesoreria varias multas de 810. 00 y S5. 00 que el Presidente habia impuesto multitud de individuos. El Gobernador no ha hecho caso. Sabido es que la mala conducta de un funcionario es hoy motivo ¡le aprecio para sus superiores.
El Comandante de Policía Silvano Bañuelos, favorito del Presidente, es la personificación de la brutalidad, de la maldad, del crimen. El y su hermano José Ma Bañuelos, cabo de la policía, son el terror de la población, pues, seguros de la. impunidad, se dedican ejercer el vandalismo más descarado. Cometeu toda clase de atropellos, no respetan ni los hogares, ni e1 pudor femenino; pu! la noche asaltan los ciudadanos, despojándolos de lo que lleven, armas dinero; al que resiste lo llevan la cárcel cintarazos. Siempre que conducen presos, les echan encima el caballo para. obligar los andar aprisa. En la cárcel, por gusto, dan tormento los detenidos.
Hace poco tuvo lugar un hecho que horrorizó la. población. Estaban algunos presos haciendo la limpieza donna, calle, cuando un viajecito intentó pasar por ella Uno de los gendarmes que custodiaban los presos pretendió golpear al anciano, 1o que fué iurpedido por algunas personas que estaban presentes y las cualesel impulsivo policía trataba con insolericia. tiempo pasaba, llegó el Comandante Bañuelos que, enterado de los hechos, lejos de corregir su subalteruo, dijo los que habían defendido al anciano de la bru alidad del gendarme, que no tenian que meterse con la policia.
Uno delos presentes, el Sr. Jesús Vara, preguntó Bañuelos que si asi era como se debía tratará los ciudadanos, y entonces el furioso polizonte, por toda res puesta, se desató en injurias contra todos los que estaban eu su presencia.
No quedó satisfecho Bañuelos con sus tabernarios desahogos, y se propuso vengarse del Sr. Vara, ejercitando en él su característica ferocidad. Poco después de los sucesos referidos estaba caballo el SI. Jesús Vara, conversando tranquilamente con el Sr. Ignacio Oviedo, cuando llegar ou los hermanos ¡Bañuelos y, sin darle tiempo ni para defenderse. lo asaltaron, golpeandolo brutalmente. No quedó al Si Vara más recurso que buscar. efugio en su casa, y asi lo hizo, pero los bandidos lo persiguieron hasta su hogar, penetrando en él y golpeáudolo nuevamente. Una señora de la casa. que trataba de detener los energtímenos, resultó herida, y el Sr: Vara, después de haber sido agredido en su propia casa, fué conducido la cárcel incomunicado rigurosameute.
Los hermanos Bañuelos pasean su impunidad y su desvergüenza ante la indignación de los habitantes de Villa Escobedo las demás autoridades se burlan de esa justa indignación protegiendo abiertamente los culpables.
Será inutil elevar nuevas quejas ante el Gobernador. Mientras los ciudadanos no ejercitar: sus derechos y se libren ellos mismos de sus tiranos, su situación será miserable, por más que rueguen y se arrodillen ante los déspotas.
BUSQUESE El proximo numero de Re generacion.
el imperio tenebroso de Porfirio que esto Eliltriulnfól l Wu Busco en mi almtfcnordas gue vibrcn sacudidas por el heroismo gnerrerotltrstoessel, y ndlaa hallo. Stoessel iguala zi los mayores héroes militares; pero mi alma, educadaen otros sentimientos ydirigida hacia otros ideales.
no puede, no sabe estremecerse con las bravuras de un soldado, El Emperador japonés felicita al defensor de Port Arthuriel Czar le llamará su hijo predilecïto, le pondrá una cruz más sobre el uniforme, mientras el SantoSlnodo le pone otra bendición más sobre la cabeza, y el guerrero slavo saldrá por las rotas defensasal frente de sus tropas con todos los honores militares, tambor batiente.
El nombre de Stoessel pasará la historia, Stoessel volverá. Rusia para gozar los triunfos materiales y morales que lo hace acreedor su heroísmo. Los soldados que pelearon como él y fueron mas héroes que él. porque fueron héroes sin esperanzas de de recompensas, esos se podrirán de iucóguito bajo los escombros de la rendida fortaleza, abonarán con sus restos en descomposicion los campos manchurianos, volverán Rusia, los inú: tiles mendigar, los sanos cavar la tierra y pagar las contribuciones.
Para esos soldados defensores de Port Arthur no habrá más cruces efectivas que la amarga cruz de su vivir, ni más bendición que la de sus padres, ni más historia quelrt referida en voz baja por cuatro viejos junto bogares escasos de alimento y de leña. El Czar les llamará hijos cuando desfilan por delante de él, yles tratará como siervos cuando se desperdiguen sobre la estepa.
Cuando pienso en esto se me llenan los ojos de lágrimas; y si no encuentro en mi alma palpitaciones de entusiasmo para. el bárbaro heroísmo de Stoessel las hallo de ternura yrde compasión para los infelices soldados que le ayudadaron hacerse héroe.
Por lo demás, la rendición de Port Arthur me ha causado profunda alegría. No ciertamente por el triunfo de Mutsu Hito y e su Japón oficial. Esti qué? En tal sentido significan lo propio mis ojos el Czar que el Mikado.
Mi alegría es porque la caída de Port Arthur prolonga el principio de otra caidaz Ïla caida delaRusia oficial; dula Rusia que representa para la civilización una amenaza, y para la humanidad una deshonra.
Si Port Arthur no hubiese caido; si la escuadra rusa no se hubiese deshecho golpe de cañón japonés; si Kuropatkin no hubiese ido de retirada en retirada y de derrota en derrota; si todos esos batallones. barcos, si todos esos jefes con uniformes testonearlos de pieles y bordados de oro hubiesen impuesto al Japón, por decretos de la victoria, las vo luntades delautócrataruso. qué hubiera hecho el antócrata ruso, el, pontifice de la Rusia oficial, con la otra Rusia, con la. Rusia humana. que gimc de hambre en las estepas y agoniza de miseria en los talleres y tiembla de espanto en los gabinetes de estudio. Qué hubiera sido de los ganados de humanas criaturas, que los caprichos del antócrata llevan de un ladoáotro cuando bajan humizdemente la cabeza, que las ferocidades del autócrata entierran en las minas siberianas y cuelgan de las horcas cuando quieren a zar la cabeza en son de protesta rebeldía. Que hubiera. sido de toda esa Rusia si la victoria se inclina del lado de Nicolás II. Que hubiera. sidol. El Czar triunfante, sus Generales vencedores, las tropas volviendo la patria para imponer el despotismo balazos y la servidumbre crujidos de látigo; los que durante la guerra maldijeron de ella por inicua y de sus iniciadores por insenvsatos y crueles. sacarían de su ocio los instrumentos de tortura; repoblarinn los in para de nieve, que la muerte, con ser tau ligera en vaciarlos. nunca deja vacíos; los pensadores tendrian que echar llave sus cerebrosdos trabajadores que poner mordazas su hambre y puntales su resignaciónïlas esperanzas de libertades y progres o que detener su viaje la realidad; Europa, inclinada ante los vencedores, que sufrir sin protesta el encastillamiento de la barbarie en plena civilización. Todo enmudecería ante la voluntad del autócrata y la dinamita sería la unica voz redentora que se alzase en el imperio ruso.
Ahora. no. La derrota de la Rusia oficiales el triunfo de la Rusia humana. Los uniformes. Pit lille a i festoneflados de pieles y bbfdados. denominaarmns relucientes. lds barcos podridos de cañones, la vistoso. tjuinr;allería oontllque. el potism ¡se iitanaba de ól fin ID tffar eii ell su. tratan pgji. matan ence sei vis. a título de qué tratáis «le. imponer os ny. de esola vízarnbsh gritará el plïélfldlfiusd Pai tilda vuestra bárbaraÏy sangrienta aureola. qué detieohtiïbs asiste para seguir viviendo. Ente rrad lo que ha dejadi) vivo de vosotros el peleador ja onés; enterrad con vosotros la uaia de la quieta y de la. servidumbre dcd el paso otra Rusia; la nuestra, la Ruslaquequieï e in corporarse la humanidad.
Realmente la derrota del Czar es el triunfo de Rusia. Más que los japoneses, deben celebrar los thur.
Port Arthur rendido es para los japoneses una victoria militar; para el pueblo ruso. una victoria humana. JOAQUIN Drcizumn.
LA. lNl Efiliiiiitiüii HMBRHGRHi Responsabilidades del (seneral nuez.
En Tan San ANTONXO Gamma, uno de los periódicos más importantes del Sur de los Estados Unidos, aparece un artículo alar.
mante, relacionado con la dificilsituación por la que atraviesa nuestro fronterizo Estado de Sonora. El artículo que traducímos dice as. Informes llegados de la Ciudad de México, procedentes de las regiones ocupadas por los indios ya. quis, dan nuevos detalles, relativos las terribles condiciones en que se encuentra esa parte de la República. Los indios yaquis han emprendido una campaña de exterminio en contra de los mineros mexicanos y residentes. y lo que es más, los americanos no están exentos de los ataques de la desesperada banda de salvajes que merodeaii en el Estado de Sonora. Antes los yaquis habían sido enemigos únicamente de los mexicanos, pero parece ser que como consecuencia de la desespérácíóh que les causa el Gobierno Federal, ya no distinguen y tratan por igual mexicanosy americanos. El número de americanos matarlos por jos yaquis, durante los dos últimos Tíesesjjgo puede precisarse, pero se cree que no sea menor de cincuenta, entre mineros y gambusie nos. El número de residentes mexicanos, contando con mujeres y niños, esmuchísimo mayor. En muchos casos multitud de familias, en el interior del Estado han sido arrojadas de sus hogares golpes y sus casas robadas incendiadas. El Gobierno de Diaz es, por supuesto, directamente responsable de esta completa destrucción de vidas y propiedades, que no es más que csmsesssa. resi1lta. do. e lasinjustas y opresívas medidas dictadas por el Gobierno en contra de estos indios, que siempre habían figurado entre los más pacíficos liabitantes de México. Los yaquis tienen la seguridad de que el Gobierno ha decretado el eirterminio de ellos, lo cual es solo cuestión de tiempo. Mientras tanto, las vidas de tofuerza y, de lainatanza. de la eon y cen.
rusos el rendimiento de Por: Ar11. in; I, diPer dba still. Ji Per onths. a I, 1o. I. DIQIONES: nnartsunlidios Supï lbllonlal sábados. El número suelto vale cinco centavos oie on loa Estados Unidos del Norte y diez mmm, ta en ln República Mexicana. Los pireclcs db ttiliadrlpclónïbn como ¿gm En los Estados Unidos del Norte por un tam no. pino adelantado we e i. ti) om. Pan nn Illa. Nau adelantado D0 ent.
En la República Mexicana por unv semestre niko adal¡ r ailo7. 2. 40 i¡ta.
Porunlnhmmfgbndeluiiado 50. cleilto de elamolnran vaio para los Agent. En la Ropúblleir Maidana. 7. 00 plain. jun iosEalvzos Unldondsl Norto a. Guaro.
Los envios de dinero uiindpn ¡manu por Giro 995m lfliñfniblflml. Por Expresa. on Billetes lo Banco an Tlmbran Postales.
NOTA. Estoïxgwegíos sa aplican las personas que me im pagar iractamwiti? sizlïsaubsmïpcrones sm necesidad de ca.
rw. las ¡rr sonas quienes enviemos nuca.
tro per: dico y no manden pagar, sa laa cargará mi. veinte por ciento sobre las precios rumba. ezcpresqdmi.
se final del artículo que nos ocupa, cuando Se auunciatque Sonora ace)mrïa hasta la ínlervenawz de la; Eslado: Unízïas Será posible que por el enrique.
cimiento de individuos como Corral, Torres Izábal, este coloso del Norte, que no conoce pudores rica porción de nuestra tai: desventurada Patria so pretexto de intervenir en una lucha de la que resulta responsable Porfirio Díaz, y. la que no pueden dominar soldadillos pletóricos de pretensiones y vanidades, ávidos de riquezas y paupérrimos de aptitudes. Cese ya esa lucha cruel inhumana; déjense los pocos infelices yaquis que no han sido asesinados arrancados de su terruño el goce y disfrute de sus tierras, y se verá que nuevamente trocan sus justas represalias en conducta pacífica y tranquila.
La tiranía de, Dehesa. o.
UNA SATRAPIA ODIOSA.
Teodoro Dehesa; el tartufo. Gobernador de Veracruz, ha soñado el Ministerio de Hacienda: Su eterno deseo ha sido substituir Limantout. Sus asalariados folicularips han repetido hasta la saciedad que Dehesa es un gran liacendista, uu notable financiero, único. capaz de suceder ventajosamente aljextranjero que ha sumido en la más espantosa miseria la Nación. Dehesa, mareado con los balagadores epítetos que él mismo se hace dar, pierde la cabeza, ycon sus mismos hechos demuestra al país que él nunca podría dirigir con ros de lanaciónrt. El eucino no puede producir más que bellotas. lnsensatez sería asentar que Dehesa fuese un hábil financiero. Detrás del mostradór de un nancieras que conoce todo el mundo. Allí cursó prácticamente el arte del regateo con los marcbantes humildes y de ese modo fué como logró aumentar el capital de sus avados los americanos en la tierra del Yaquj está en el mayor peligro, y las deficientes tropas que mandan el General Torres Izabal son impotentes para dominar la titulada insurrección y para protejer las vidas de los ciudadanos americanos y mexicanos. Estos jefes son favoritos del Presidente Díaz, por lo cual son incapaces, presuntnosos incompetentes y el pueblo de Sonora su.
fre las consecuencias. La minería y la agricultura están paralizadas y todos los negocios de importancia sufren grandemente; y Sonora aceptaría hasta la intervención de os Estados Unidos. Nuestros compatriotas juzg aráu de los tristres oy dolorosos resultados de la absurda Dictadura que nos gobierna. No nosotros los que defendemos la causa de la Libertad de nuestra Patria, sino el periodismo americano, clama en contra de las infame: y tíránicas medidas dictadas para sofocar la titulada rebelión del Yaqui, y pgegona one Torres. Izabal, los socios de Ra món Corral en este sucio negocio del despojo los indios. son IMPOTENTES para dominar la situación; y fundan esta ¡incompetencia en el hecho de ser favoritos de Porfirio Díaz, por cuyo motivo les califican de INCHPACRS, PRRSUNTUUSOB INCOMPETENTES.
Pero la noia triste ydolorosa, la página sangrienta de estas ini recidas censuras yankees, está enla fra ros patrones. y asi fué como consiguió una canongía en la productiva Aduana del Puerto de Veracruz.
Más tarde, cuando el heroico pueblo Veracruzano lloraba la muer te del patriota y liberal Gral. Enríquez, el Dictador, aconsejado por el clero, colocó en la vacante silla ai nuesto Dehesa.
Los electores habían cumplido con la tei ebrosa consigna, y el Estado, atónito aún por la muerte del patriota gobernante, no se dió cuenta del Gobernador impuesto por la omnímoda voluntad del rebelde de T» coac.
El gobierno Veracruzano quedaba en manos de un hombre obscuro que al tomar posesión de su cargo carecía de todo mérito, y sólo pudo ascender apoyado por las bayonetas de la Dictadura y por las sotanas del covrompido clero católico.
El pueblo. vuelto en si de su natural sorpresa. vió hallados sus derechos. coartadas sus libertades públicas y ultrajada su soheraníá.
Dehesa había revelado cual había de ser su conducta posterior. El jue go amparado por la camarilla dehesista se extendió con escandalosa desvergüenza en todo el territorio veracvuzauo. Ál rededor del nuevo iiranuelo se agruparon prontamente los serviles. los adulndores, los lacayos que sacrifican su honor por un mendrngo, y desde entonces comenzó para Veracruz el reinado del terror que ha conducido ese noblepiiebln la ruina, la desolación y la miseria. Para, todo asunto diríiirse al Dio cazar diplomáticos, vaya invadir esa voluptuosameiite en llegará ocupar acertada mano los asuntos finaucietendnjón adquirió las nociones fi