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50 SPARTACIST Dollaart Mozambiqueños en plena carrera cruzando la frontera hacia Sudáfrica.
El gobierno encabezado por el CNA lleva a cabo las deportaciones de obreros inmigrantes y refugiados.
mujeres negras no podían firmar contratos ni heredar ninguna propiedad.
Las llamadas provincias bantues fueron asentadas en las tierras desoladas y menos arables, donde no había ningún medio de sustento. La idea era que los hombres emigraran a las minas, viviendo en barracas y trabajando casi hasta la muerte, para luego regresar a sus provincias cuando ya no eran productivos. Mujeres y niños se quedaban en los bantustanes a cientos de kilómetros de distancia, a menos que una mujer lograra escapar. dejando sus niños para que los criaran otros miembros de la familia, para ser una sirvienta doméstica de una familia blanca. En los suburbios residenciales blancos de Johannesburgo, todavía se ve a grupos de sirvientas y niñeras negras uniformadas sentadas en las banquetas durante sus descansos.
Después de las elecciones de 1994, fue escrita la constitución democrática burguesa más liberal en la historia. He aquí una cita ejemplar: El estado no podrá discriminar injustamente de manera directa o indirecta en contra de nadie bajo una o más premisas que incluyan raza, género, sexo, embarazo, estado civil, origen étnico o social, color, orientación sexual, edad, incapacidad, religión, conciencia, creencia, cultura, lenguaje, y nacimiento. Pero estas finas palabras no se pueden llevar a cabo porque incluso para lograr estos derechos democráticos elementales se requiere aplastar al sistema de ganancias rapaz, el cual no ha sido tocado. De hecho, la constitución también es explícita en la cuestión de defender el derecho a la propiedad privada; por si acaso alguien tomara en serio la vieja retórica socialista del CNA.
El nacionalismo del CNA y el imperialismo Con excepción de los espartaquistas, todos los autoproclamados socialistas en Sudáfrica apoyan, de una forma u otra, al gobierno tripartita dirigido por el CNA, un régimen burgués. En las elecciones de 1994, nos opusimos al voto por el CNA o cualquier otro componente del frente popular nacionalista, llamando en lugar de ello por la independencia de clase proletaria. La retórica del CNA sobre la nación del arco iris y la construcción de la nación sirven como cobertura para las penurias del capitalismo y el terror antiinmigrante, así como para las aspiraciones imperialistas regionales de la burguesía sudafricana. Cuando Laurent Kabila, del Congo, hizo algo de ruido respecto a nacionalizar el ferrocarril, fue el mismo Nelson Mandela quien intervino para objetar porque el ferrocarril pertenecía en parte a intereses imperialistas. Thabo Mbeki, quien recientemente reemplazó a Mandela como jefe del CNA, cena y brinda con el multimillonario Bill Gates y supervisa las medidas de austeridad capitalista que demanda el Banco Mundial.
El CNA nacionalista defiende las mismas fronteras que los colonialistas británicos arbitrariamente trazaron en 1910 para la antigua Unión de Sudáfrica, fronteras que no tienen relación con los agrupamientos étnicos o tribales. Los obreros inmigrantes al otro lado de estas fronteras son vejados terriblemente: por ejemplo, los agricultores blancos reclutan trabajadores mozambiqueños, y luego llaman a la policía el día de pago para que los deporten. La policía, los tribunales y el ejército que implementaron el apartheid han continuado intactos. Ahora altas mujeres ministro del CNA en el gobierno manejan un rentable centro de deportaciones lleno de obreros inmigrantes desesperados. El CNA propugna esto como ejemplo de negros que están buscando tomar interés en la economía. mujeres pueden tomar parte en el degüello de las masas trabajadoras sudafricanas e inmigrantes.
Otro ejercicio de construcción de la nación son las audiencias de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, de Desmond Tutu, en las cuales se les concede la amnistía a matones sanguinarios del apartheid. Estas audiencias pretenden servir como válvula de escape para desactivar la justa ira de aquéllos cuyas familias y compañeros han sido asesinados, torturados, o encarcelados por el régimen sangriento del apartheid. Lo que es importante aquí es que los asesinos y torturadores ¡todavía están en el poder!
Algunos se preguntarán. Por qué no puede cambiar esto el régimen de Mandela? Los reformistas y los liberales saludan al CNA por haber dirigido la lucha de liberación y dicen que la victoria contra el apartheid fue asegurada por las sanciones económicas impuestas por las potencias imperialistas occidentales. Esto es un fraude. Cómo fue entonces que Nelson Mandela fue catapultado de los horrores de la cárcel en la Isla Robben al pináculo del gobierno en Ciudad del Cabo?
Las estructuras rígidas del apartheid habían empezado a chocar cada vez más con la necesidad de mano de obra calificada negra para aumentar las ganancias. Al mismo tiempo, el crecimiento de un proletariado negro organizado y poderoso representó un desafío cada vez más fuerte al sistema entero del capitalismo del apartheid. Los levantamientos de los distritos negros y las huelgas masivas de mediados de los 80, quebraron los controles rígidos del estado del apartheid sobre las masas negras trabajadoras urbanas. En 1985 se formó la poderosa federación sindical COSATU, aglutinando a muchos de los emergentes sindicatos industriales negros. El nivel de agitación social se reflejó en el hecho de que muchos