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Strike
Workers Movement

Sen Katayama, datos autobiográficos. rgaspi, fondo 495, reg. 18, exp. 66, ff. 192-196, traducción del inglés.
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la edición del Mundo Obrero y continué la publicación hasta finales de 1901. Durante ese tiempo aparecieron solamente 100 números. Fui electo Secretario General del Sindicato de Obreros del Hierro, junto con otro dirigente que, sin embargo, renunció más o menos un año después. El Sindicato de Obreros del Hierro se había convertido en un sindicato bastante grande, en un tiempo sus miembros eran más de seis mil, tenía 44 filiales que cubrían buena parte de los distritos industriales de Japón. Realicé varios viajes de propaganda a los distritos del noreste y Hokkaido, así como también al suroeste del país donde se localizaban las filiales del Sindicato de trabajadores del hierro.
Muy pronto se organizaron otros sindicatos como el de impresores, el sindicato de cocineros, el de estibadores, el sindicato de trabajadores portuarios de Tokio, el sindicato de yeseros. Fui elegido como asesor del sindicato de impresores y con frecuencia me invitaban otros sindicatos a intervenir en sus reuniones de trabajo, generales o anuales. En un tiempo hubo bastantes sindicatos por todo el país.
Mi más grata experiencia en mi movimiento obrero de esa época fue la que tuve con el Sindicato de Ingenieros Ferrocarrileros, empleados en la Nipón Tetsudo, cuyos miembros eran 1100. Este vigoroso sindicato se formó en marzo de 1898, precisamente después de la gran huelga de ingenieros de ese ferrocarril. La huelga debió haber estado influenciada por nuestro movimiento obrero. A lo largo de las grandes estaciones del ferrocarril que se extienden millas, en el depósito de locomotoras había muchos ingenieros y trabajadores del hierro. Los últimos pertenecían al Sindicato de Obreros del Hierro. Visitando las filiales del sindicato de Trabajadores del Hierro naturalmente conocí a muchos líderes y también a muchos miembros de base del Sindicato de Ingenieros Ferrocarrileros. En razón de este contacto personal y gracias a la lectura de El Mundo Obrero, Hull